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SOBRE LA NAVIDAD: COMENTARIOS

CALVINO Y LA NAVIDAD

Los defensores de los días santos no bíblicos apelan frecuentemente a la tolerancia de Juan Calvino con ciertos festivales en Ginebra. Sin embargo, antes de reclamar a Calvino como uno de los suyos, deberían leer lo que dijo sobre la navidad cuando predicó el jueves, 25 de diciembre de 1551 sobre Miqueas 5: 7-14

“Ahora, veo aquí más gente que la que estoy acostumbrado a ver cuando doy un sermón. ¿Por qué será?

Es día de navidad. ¿Y quién les dijo esto?

Pobres bestias. Ese es un adecuado eufemismo para todos ustedes que han venido aquí hoy a honrar a Noel.

¿Pensaban que estarían honrando a Dios? Consideren qué tipo de obediencia a Dios vienen mostrando. En sus mentes, están celebrando un día santo para Dios, o convirtiendo el día de hoy en uno.

Pero ya de eso, en verdad, frecuentemente han sido amonestados. Es bueno apartar un día del año en el cual recordamos todo lo bueno que nos ha ocurrido a causa del nacimiento de Cristo en el mundo, y en el cual escuchamos la historia de su nacimiento, el cual sería el Día del Señor. Pero si piensan que Jesucristo hubo nacido hoy, están tan locos como bestias salvajes. Porque cuando levantan un solo día para adorar a Dios, lo han convertido en un ídolo.

Es verdad, insisten que hacen esto por el honor a Dios, pero es más para el honor al diablo.

Consideremos lo que nuestro Señor tiene que decir sobre el asunto. ¿No fue la intención de Saúl de adorar a Dios cuando perdonó a Agag, el rey de los amalecitas, junto con sus mejores bestias y ganado? Él dice tanto: «Quiero adorar a Dios». La lengua de Saúl estaba llena de devoción y buena intención. Pero ¿cuál fue la respuesta que recibió? ¡Adivino! ¡Hereje! ¡Apóstata! ¡Dices estar honrando a Dios, pero Dios te rechaza y desaprueba todo lo que has hecho! (ver 1° de Samuel 15:8-9).

Consecuentemente, lo mismo es la verdad de nuestras acciones. Porque no hay un día superior a otro. No importa si recordamos la natividad de Nuestro Señor en un miércoles, jueves u otro día. Pero cuando insistimos en establecer un servicio de adoración basado en nuestros caprichos, blasfemamos a Dios, y creamos un ídolo aunque lo hayamos hecho en el nombre de Dios. Y cuando adoran a Dios en la ociosidad de un espíritu de día santo, ese es un pecado pesado de llevar, y uno que atrae a los demás al respecto, hasta que llegamos a la altura de la iniquidad.

Por lo tanto, pongamos atención a lo que Miqueas dice aquí, que Dios no debe solamente despojar cosas que son malas en sí mismas, sino debe también eliminar todo que pueda fomentar la superstición. Una vez que hayamos entendido eso, ya no más encontraremos extraño que Noel no es guardado el día de hoy, pero que en el domingo celebremos la Cena del Señor y recitemos la historia de la natividad de nuestro Señor Jesucristo.

Para aquellos que apenas conocen de Jesucristo, o que debemos estar sujetos a él, y que Dios quita todos estos obstáculos que nos previenen de llegar a él, esta gente, digo, van a apretar sus dientes. Vinieron aquí a la espera de una celebración con una intención equivocada, pero se irán con una total insatisfacción.”

John Calvin, Sermons on the book of Micah, trans. and ed. B. W. Farley (1551; Phillipsburg, 2003), pp 302-04.


El lenguaje de Calvino contra la posición de los defensores de días santos es de lo más fuerte que he leído.


EL ARGUMENTO PURITANO

El Argumento Puritano del siglo XVII en Europa y América en contra de la celebración de la natividad (y otras fiestas similares) es triple:

(1) Ningún tiempo de adoración es santificado, a menos que Dios lo haya ordenado;

(2) Los días de fiestas no bíblicas son una amenaza para el cumplimiento adecuado de el Día del Señor, porque estas fiestas tienden a eclipsar la santidad que sólo pertenece a día del Señor,

(3) La observancia de las fiestas no bíblicas y la innovación en la adoración tiende hacia la superstición todas estas que son características del catolicismo romano.

Para el Puritanismo, el testimonio más efectivo en la sociedad pagana e idólatra, no fue la observancia de la “natividad,” sino mas bien la observancia del Día del Señor.


ACLARACIÓN NECESARIA:

Muchos, la mayoría, han nacido en familias de tradición católica y no llegan a comprender por qué rechazamos una celebración tan cara como la navidad.

Los cristianos primitivos, jamás celebraron el natalicio de Jesucristo.

Sabemos que no fue el 25 de diciembre, tampoco el año 1.

Sabiendo Dios la tendencia humana a la idolatría, dejó esa fecha oculta por los siglos, aunque un buen estudio de La Palabra nos da indicios no concluyentes pero indicios al fin.

La Reforma Protestante, un hecho histórico que se difundió rápidamente por toda Europa exponiendo los gravísimos errores de la iglesia fundada por Constantino y el hartazgo de la población respecto a la corrupción y a la podredumbre moral que la iglesia de Roma arrastraba desde su inicio hicieron que la predicación de la sana doctrina despertara el rechazo a todas las prácticas paganas del catolicismo y la navidad era la fiesta pagana más importante.

En ese mundo caído, el poder de la ramera consiguió afectar a algunos y lograr que cayeran en la trampa y volvieran a la práctica antibíblica de celebrarla.

Casi todos, incluso muchos cristianos, celebran este festival sin conocer las historias relacionadas y sin saber nada de su origen. Pero los cristianos sinceros se preocupan y se entristecen al ver a sus hermanos y hermanas ocupados y preocupados por las apariencias externas de la navidad.

Las iglesias bíblicas se ocupan de que los cristianos no se enreden en esas costumbres paganas.
Muchos desde niños hemos guardado la fiesta de la navidad, intercambiado regalos, enviando tarjetas, encendiendo luces y comiendo suculentas comidas. Pero ahora vemos la insensatez de todo esto.

La Biblia enseña claramente que los cristianos debemos conmemorar la muerte y la resurrección de Cristo, recordando también su venida otra vez. Pero en la Biblia nada hay que apoye la celebración de su nacimiento.

Quiera Dios que no se entienda que menospreciamos el nacimiento de Jesús. Alabamos a Dios por la venida del Cordero de Dios al mundo. Lucas 2 y Mateo 1-2.

Como ministros del evangelio, enseñamos la historia de su nacimiento milagroso. Pero el mundo de hoy no necesita oír del niño de Belén, sino del Salvador crucificado, del Señor resucitado, y del Juez venidero, ante quien todos daremos cuenta.

Sólo adoramos al REY DE REYES y SEÑOR DE SEÑORES.

Las palabras de Dios que debemos aplicar aquí son: “No os conforméis a este siglo” (Romanos 12.2).

“Hijitos, guardaos de los ídolos” (1 Juan 5.21).

“Y estos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.” Marcos 4:15


ERROR AL DEFENDER LA CELEBRACIÓN DE FIESTAS PAGANAS

El desconocimiento de algunos sobre las fiestas judías acarrea errores de interpretación y aplicación a las fiestas no bíblicas.

Hanukkah también llamada Fiesta de las Luces, de las Luminarias, Celebración de Dedicación o de los Macabeos, no era una fiesta religiosa, se trataba de una fiesta nacional judía en conmemoración de la victoria de los Macabeos sobre los seléucidas y la re-dedicación del Segundo Templo de Jerusalén cerca de 165 a.C.

La palabra Hanukkah significa dedicación y es de origen hebreo.

En ningún lugar de Las Escrituras aparece que Jesús o sus discípulos participaran de estas festividades. Sólo dice que una vez durante Hanukkah “Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón” y fue despreciado por los judíos, Juan 10.22.

Otra vez vemos la ignorancia de quienes defienden las celebraciones de fiestas paganas, cuando utilizan para tal fin Colosenses 2:16-17

Aquí, Pablo menciona fiestas JUDÍAS, no paganas, y lo hace en el contexto de la presión de los judaizantes para que los cristianos de Colosas, provenientes del paganismo, practicaran todos los ritos judíos. Ritos que CULMINARON EN LA CRUZ, cuando el Cordero de Dios fue inmolado, porque “Todo esto no es más que una sombra de lo que está por venir; pero lo real y verdadero es Cristo.

Las únicas ordenanzas establecidas por Cristo y vigentes para la iglesia de Jesucristo son el bautismo, una sola vez, y la cena del Señor, que se repetirá hasta que Él se reúna nuevamente con todos los santos.

Gracia y paz.

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Iglesia Bautista Reformada

Pastor Mario Revel