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¿A dónde va una persona al morir?

Al leer algunos comentarios en las redes, veo que aún hay mucha ignorancia sobre este importante tópico.

Trataré de explicar este tema desde nuestra óptica bíblica, bautista reformada.

Primero debemos aclarar algunos términos:

  1. La palabra “paraíso” παραδεισον se utiliza como sinónimo del “cielo”. Es decir: Paraíso=Cielo
    “que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.” 2 Corintios 12:4
    “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.” Apocalipsis 2:7
    Cuando Jesús estaba muriendo en la cruz y uno de los ladrones que estaba siendo crucificado con Él le pidió misericordia, Jesús respondió, “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23:43
    Jesús sabía que Su muerte era inminente y que pronto estaría en “el cielo”. Jesús utilizó la palabra “paraíso” refiriéndose al “cielo”.
  2. El “Seno de Abraham” se menciona una sola vez en la Biblia, en la historia de Lázaro y el hombre rico Lucas 16:19-31.
    El “Seno de Abraham” es utilizado en el Talmud como un sinónimo para “el cielo”. En el lenguaje rabínico, la expresión “estar en el seno de Abraham” significa: “haber entrado en el Paraíso”.
    La imagen en la historia es de Lázaro reclinado en una mesa, recostado cerca del pecho de Abraham, como Juan se recostó en el pecho de Jesús en la Última Cena, en el banquete celestial.
    Existen diferencias de opinión sobre lo que representa exactamente el seno de Abraham. Quienes creen que el escenario de la historia es un período después de la muerte y resurrección del Mesías, ven el seno de Abraham como sinónimo para “el cielo”. Quienes creen que el escenario es antes de la crucifixión, ven “el seno de Abraham” como otro término para “el paraíso”. El escenario es realmente irrelevante para el punto de la historia, el cual es que los hombres impíos verán a los justos en felicidad y ellos mismos en tormento, y que existe una “gran sima” entre ellos, Lucas 16:26, que jamás se va a poder atravesar.
    Las almas de los justos van directamente a la presencia de Dios en el momento de la muerte, al cielo/paraíso/seno de Abraham, como vimos en Lucas 23:43, y expresa Pablo: “pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.” en 2 Corintios 5:8 y “Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” Filipenses 1:23.
  3. En las Escrituras hebreas, la palabra usada para describir el reino de los muertos es “Seol”. Que significa, simplemente, el “lugar de los muertos” o el “lugar de las almas/espíritus difuntos”.
    La palabra griega del Nuevo Testamento que se utiliza para el seol es hades, que también se refiere al “lugar de los muertos”.
    Otras Escrituras en el Nuevo Testamento indican que el Seol/Hades es un lugar temporal donde se guardan las almas de los incrédulos mientras esperan la resurrección final y sentencia en el juicio del Gran Trono Blanco.
  4. La palabra griega gehena se utiliza también en el Nuevo Testamento para el “infierno” y se deriva de la palabra hebrea hinnom.
    El Nuevo Testamento hace una distinción clara entre el Hades, el estado incorpóreo intermedio y el Gehena, el estado del juicio final después de la resurrección del cuerpo.
    El Gehena existía antes del juicio “Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno ταρταρωσας los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio.” 2 Pedro 2:4.
    El lago de fuego, mencionado sólo en Apocalipsis 19:20 “Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.” en 20:10 “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” y 20:14-15 “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.”, es el infierno final, el lugar de castigo eterno para todos los rebeldes no arrepentidos, tanto angelicales como humanos, “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Mateo 25:41.
    Aquellos que han rechazado a Cristo y están en la morada temporal de los muertos en el Hades/Seol tienen al lago de fuego como su destino final.
    Pero aquellos cuyos nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero no deben tener miedo de este terrible destino. Por la fe de Cristo y Su sangre derramada en la Cruz por nuestros pecados, estamos predestinados a vivir eternamente en la presencia de Dios.

Es ahora muy apropiado leer lo que dice el Capítulo 31 de nuestra confesión de fe.

Capítulo 31: Del estado del hombre después de la muerte y de la resurrección de los muertos

1. Los cuerpos de los hombres vuelven al polvo después de la muerte y ven la corrupción,1 pero sus almas (que ni mueren ni duermen), teniendo una subsistencia inmortal, vuelven inmediatamente a Dios que las dio.2 Las almas de los justos, siendo entonces perfeccionadas en santidad, son recibidas en el Paraíso donde están con Cristo, y contemplan la faz de Dios en luz y gloria, esperando la plena redención de sus cuerpos.3 Las almas de los malvados son arrojadas al infierno, donde permanecen atormentadas y envueltas en densas tinieblas, reservadas para el juicio del gran día.4 Fuera de estos dos lugares para las almas separadas de sus cuerpos, las Escrituras no admiten ningún otro.

1. Génesis 2:17; 3:19; Hechos 13:36; Romanos 5:12-21; 1 Corintios 15:22.

2. Génesis 2:7; Santiago 2:26; Mateo 10:28; Eclesiastés 12:7.

3. Salmos 23:6; 1 Reyes 8:27-49; Isaías 63:15; 66:1; Lucas 23:43; Hechos 1:9-11; 3:21; 2 Corintios 5:6-8; 12:2-4; Efesios 4:10; Filipenses 1:21-23; Hebreos 1:3; 4:14,15; 6:20; 8:1; 9:24; 12:23; Apocalipsis 6:9-11; 14:13; 20:4-6.

4. Lucas 16:22-26; Hechos 1:25; 1 Pedro 3:19; 2 Pedro 2:9.

2. Los santos que se encuentren vivos en el último día no dormirán, sino que serán transformados,1 y todos los muertos serán resucitados 2 con sus mismos cuerpos, y no con otros,3 aunque con diferentes cualidades,4 y éstos se unirán otra vez a sus almas para siempre.5

1. 1 Corintios 15:50-53; 2 Corintios 5:1-4; 1 Tesalonicenses 4:17.

2. Daniel 12:2; Juan 5:28,29; Hechos 24:15.

3. Job 19:26,27; Juan 5:28,29; 1 Corintios 15:35-38,42-44.

4. 1 Corintios 15:42-44,52-54.

5. Daniel 12:2; Mateo 25:46.

3. Los cuerpos de los injustos, por el poder de Cristo, serán resucitados para deshonra;1 los cuerpos de los justos, por su Espíritu,2 para honra,3 y serán hechos entonces semejantes al cuerpo glorioso de Cristo.4

1. Daniel 12:2; Juan 5:28,29.

2. Romanos 8:1,11; 1 Corintios 15:45; Gálatas 6:8.

3. 1 Corintios 15:42-49.

4. Romanos 8:17,29,30; 1 Corintios 15:20-23,48,49; Filipenses, 3:21; Colosenses 1:18; 3:4; 1 Juan 3:2; Apocalipsis 1:5.


Gracia y paz.

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