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El calvinismo no es nuevo para los bautistas

Historia de una fe olvidada por muchos bautistas

 

El calvinismo una vez dominó la vida de la iglesia bautista en América. En una encuesta de 1793, uno de los primeros historiadores bautista, John Asplund, estimó que había 1032 iglesias bautistas en América. De éstas, 956 eran congregaciones calvinistas. Éstos eran los “Bautistas Particulares”, ya que creían en una expiación definida o una redención particular; que Cristo había muerto para salvar a los elegidos. “Los bautistas generales” creían que Cristo había muerto indefinidamente por los pecados de aquellos que lo elegirían, tomando en cuenta una fracción diminuta del todo. Incluso algunos de aquellos, Asplund asevera, creían en ciertos principios calvinistas como “la perseverancia en la gracia.”

¿Cómo ocurrió esta preeminencia de los bautistas calvinistas? Tanto calvinistas como arminianos (bautistas generales) habían existido en las colonias americanas desde principios de los 1600. Pero el Gran Despertar de 1740, la más profunda agitación religiosa y cultural en la América colonial, destruyó el movimiento bautista general y dio a luz un nuevo tipo de calvinismo bautista – los “bautistas separados”.

 

UNA NUEVA CLASE DE CALVINISTAS

Los bautistas separados de Nueva Inglaterra eran típicamente la gente que había sido convertida durante el Gran Despertar, bajo la predicación calvinista de George Whitefield y de otros evangelistas celosos. Los bautistas separados eran casi uniformemente calvinistas en sus convicciones, como lo eran los pastores que condujeron el Gran Despertar de América (como Jonathan Edwards). Los convertidos, a menudo descubrían que sus propias iglesias y pastores no apoyaban el avivamiento, así que comenzaron a reunirse en las iglesias “separadas”.

Pero hacerlo era ilegal. Los gobiernos coloniales de Nueva Inglaterra prohibían la creación de iglesias no autorizadas y los “separados” cayeron bajo persecución. Algunos de los “separados” – ya entre las mentes evangélicas más radicales — también dieron una segunda mirada a la posición de los “congregacionalistas” sobre el bautismo infantil y lo encontraron carente de justificación bíblica.

 

BACKUS, SIN MARCHA ATRÁS  

Isaac Backus, el pastor bautista más influyente en la América del siglo dieciocho, ilustró perfectamente su viaje como convertido del Gran Despertar a uno bautista separado.

Backus experimentó la conversión en 1741, escribiendo que “Dios quien causó que la luz brillara de las tinieblas, brilló en mi corazón con tal descubrimiento de aquella justicia gloriosa que satisface totalmente la ley que yo había roto… Ahora mi carga (que antes era tan terriblemente pesada) fue quitada”. Pero Backus, perteneciente a Norwich, la iglesia en Connecticut no permitía que predicadores evangélicos itinerantes predicaran allí y el pastor rehusó el requerimiento del testimonio de conversión de los posibles miembros nuevos en la iglesia. Entonces Backus y una docena de otros comenzaron una pequeña reunión de grupo separada, fuera de la iglesia. A pesar de su carencia de un título universitario, Backus también comenzó a servir como un pastor separado.

Backus también comenzó a tener dudas sobre el modo apropiado para el bautismo. Él, como prácticamente todas las iglesias americanas coloniales, había recibido el bautismo como un infante, pero en 1751, después de una temporada de oración, ayuno, y estudio de la Biblia, Backus se convenció de que el bautismo era sólo para para adultos convertidos. Un ministro bautista de visita bautizó pronto a Backus por inmersión. Miles de americanos coloniales pasarían por una experiencia similar de conversión y aceptación de los principios bautistas.

Porque el movimiento hacia las convicciones bautistas pasó bajo el Gran Despertar dominado por los calvinistas, Backus y la mayor parte de los nuevos bautistas eran calvinistas también. Sólo algunos Bautistas “Particulares” o “Regulares” se asociaron con la Asociación de Bautistas de Filadelfia (formada décadas antes del Gran Despertar) apoyando los avivamientos. Los bautistas generales de Nueva Inglaterra, cautelosos de la cooperación interdenominacional, en su mayoría se opusieron al nuevo avivamiento. Haciendo esto, casi se terminó la influencia bautista arminiana (el libre albedrío) en América durante aproximadamente tres décadas. Sus números disminuyeron y algunos arminianos se unieron a los “separados” u otras congregaciones bautistas calvinistas.

 

MISIONES HACIA EL SUR

Los bautistas separados surgieron en Nueva Inglaterra, pero inmediatamente comenzaron a enviar a misioneros a otras partes de las colonias, más notablemente en el Sur. A diferencia de nuestros días, “El cinturón bíblico” en las colonias del sur era la parte de menor iglesias en América.

El evangelista de Connecticut Shubal Stearns experimentó la conversión, comenzó a involucrarse en una congregación separatista y recibió el bautismo del creyente casi exactamente al mismo tiempo que Backus. A mediados de 1750, Stearns y su familia se movieron a Carolina del Norte, en donde ellos fundaron “the Sandy Creek Baptist Church”. Ésta creció como un fuego incontrolable, de una membresía diminuta comprendida mayormente por la familia Stearns a más de seiscientos convertidos bautizados en sus primeros años. Esto también permitió la plantación incesante de nuevas congregaciones en la región. Tanto “Sandy Creek y la Asociación Bautista de Filadelfia en Charleston afirmarían la elección eterna en sus respectivas confesiones de fe.

Uno de los bautistas separados convertidos más intrigantes era el esclavo de Carolina del Sur David George, quien fuera pastor de la “Silver Bluff Church”, la primera iglesia afroamericana duradera fundada alrededor de 1773. George se marchó de Carolina del Sur con el ejército británico a principios de 1780. Él ayudó a fundar nuevas iglesias bautistas en Nueva Escocia antes de ir por último a Sierra Leona en 1792 y convertirse en un defensor clave del calvinismo allí. La encuesta de John Asplund, reflejando las convenciones raciales del tiempo, había enumerado a las iglesias bautistas mayormente compuestas por nativos americanos y afroamericanos bajo su propia categoría separada (y no teológica), pero la mayor parte de ellas era calvinista.

 

LA DECADENCIA, LUEGO EL RESURGIMIENTO

¿Cómo perdió el calvinismo su posición dominante entre los bautistas? La revolución americana con su enfoque en la libertad, dio una nueva vida a la teología del “libre albedrío” en las denominaciones tradicionalmente calvinistas. Pero el calvinismo se mantuvo de manera ascendente entre los bautistas hasta el siglo diecinueve. A medida que las iglesias bautistas se extendieron en la frontera de América, tomaron consigo los compromisos calvinistas. La nueva Asociación Bautista de Elkhorn en Kentucky, por ejemplo, decidió en 1785 consentir con la Confesión Bautista de Fe de Filadelfia, la cual seguía estrechamente la Confesión Bautista de Fe de Londres de 1689.

Entre otros puntos, la Asociación Elkhorn afirmó que “por el decreto de Dios, para la manifestación de su gloria, algunos hombres y ángeles son predestinados, o pre-ordenados a vida eterna, a través de Jesucristo, para alabanza de su gracia gloriosa; otros dejados para actuar en su pecado a su justa condenación, para alabanza de su justicia gloriosa”.

A comienzos del final de 1700, muchas iglesias bautistas adoptaron una forma más atemperada (más bíblica) de calvinismo, como la defendida por el bautista inglés Andrew Fuller. El calvinismo de Fuller afirmaba la elección, pero los condujo al sentir híper-Calvinista, que minimizaba la evangelización y las misiones. Una nueva controversia entre las organizaciones misioneras en 1820 abrió una brecha entre los misioneros bautistas y los anti misioneros o los bautistas primitivos. Muchos de los últimos eran híper-Calvinistas y atacaron a líderes de las nuevas sociedades paraeclesiásticas como intrusos no bíblicos quienes dañaron los intereses de la iglesia. Una impresión creció de que los bautistas primitivos, siempre una representación mínima de los bautistas en América, eran los defensores verdaderos del calvinismo. Los misioneros bautistas generalmente se adhirieron a la Confesión de Fe de New Hampshire (1833), la que era menos explícitamente calvinista de lo que la Confesión de Fe de Filadelfia había sido.

Para el 1830, el escenario estaba puesto para el debilitamiento lento del calvinismo entre los bautistas dominantes. Pero, la teología arminiana nunca sería tan dominante entre los bautistas como el calvinismo lo fuera. Cuando grupos como los Deseando a Dios y el Seminario Teológico Bautista del Sur volvieron a entrar en vigor la teología calvinista dentro de los bautistas y otros evangélicos a finales del siglo veinte, algunos bautistas arminianos insistieron en que el libre albedrío y la expiación general eran las posiciones bautistas “tradicionales”. Una mirada histórica más profunda, sin embargo, revela las abrumadoras convicciones calvinistas de los primeros bautistas americanos.

 

*Traducido por pastor Gilberto Miguel Rufat y Betsy Rufat

Autor: Thomas S. Kidd es el profesor de la historia en la Universidad Baylor, y el coautor, con Barry Hankins, de Bautistas en América: una Historia, recientemente publicada por Prensa de Universidad de Oxford.

Artículo original: http://www.desiringgod.org/articles/calvinism-is-not-new-to-baptists

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